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El rol de «Los 37»: El difícil y dispar camino de los convencionales de Vamos por Chile en la Convención

SANTIAGO.- Pocas semanas restan para que la Convención termine su trabajo y conozcamos finalmente el borrador de la nueva Constitución, ante lo cual son varias las voces que ya han comenzado a hacer sus balances del proceso, así como de la labor de los constituyentes. En ese contexto, un punto que ha sido motivo de análisis en los últimos días es el papel que jugaron los convencionales de Vamos por Chile o «Los 37» como se hacían llamar al inicio del proceso, quienes según muchos se vieron bloqueados por sus pares de izquierda.

«Hubo una visión muy maniquea de ciertas izquierdas de demonizar a la derecha», opinó el martes el académico del Instituto de Filosofía e investigador de Polis, Observatorio Constitucional de la Universidad de los Andes, Daniel Mansuy, . Con ello, Mansuy recordó que «incluso después de que la derecha perdió el tercio, yo dije ‘es sano en el sentido de que se va a poder gestionar una discusión, sin que nadie pueda acusar a la derecha de tener un veto’.

Y qué me pareció a mí que les convenía hacer a las izquierdas en ese minuto, y en este minuto tuve alguna esperanza de que se pudiera dar un texto que a mí no me gustara demasiado, pero que le pudiera dar estabilidad a Chile, que era incluir en los dos tercios a la mitad de la derecha que quería ser incluida y que estaba dispuesta a pagar los costos». «Nunca pensé que la izquierda tuviera la miopía histórica de no incluir a aquella derecha que quería ser incluida en su pacto constitucional», acotó Mansuy.

Por su parte, el convencional Patricio Fernández (Lista del Apruebo) expresó en una columna publicada esta semana en El Mostrador que en la Convención «hubo quienes desde el primer día mostraron su indisposición a construir con aquellos a los que responsabilizaban de su marginación: la derecha, los concertacionistas, todos quienes a sus ojos representaban al mundo del poder establecido y la toma de decisiones que no los habían considerado. Y los segregaron de tal manera, que fueron progresivamente experimentando, al interior de la Convención, el mismo resentimiento que ellos acarreaban largamente. Así lo que debía ser un proceso de encuentro, activó una dinámica de polarización indeseable».

Ante esto, Fernández indicó que «hubo derechistas que llegaron con buena disposición y que, al cabo de meses mordiendo el polvo del desprecio, vieron despertar ahí la misma rabia hija del desdén que los otros habían acumulado en sus vidas y las de sus antepasados». El desempeño de la centroderecha Sobre la evaluación del papel que jugó Vamos por Chile en la Convención el académico de la Facultad de Gobierno de la Universidad del Desarrollo, Miguel Ángel Fernández, dijo a Emol que «en términos cuantitativos, efectivamente Vamos por Chile fue anulado por la izquierda.

El bajo número de convencionales que obtuvieron en la elección de mayo debilitó sus posibilidades de influir en la forma del borrador y la dinámica de la izquierda terminó por sepultarla». Sin embargo, consideró que «en términos cualitativos cumplieron un rol muy importante. No solo han sido activos voceros en redes y medios, sino también optaron por una estrategia que permitió poner en tela de juicio puntos clave en la construcción del borrador constitucional. La presentación de numerosos artículos y el apoyo a iniciativas populares les permitieron amplificar su caja de resonancia más allá del número de representantes en la Convención.

En esa misma línea, la convencional Pollyana Rivera (IND-UDI) expresó que «la principal labor que hemos tenido Vamos por Chile, es que nosotros dentro de nuestro trabajo hemos logrado establecer contrapesos. Hemos presentado buenas iniciativas de norma, pero lamentablemente no han sido aprobadas en el Pleno, y nos ha costado mucho también que dentro de las mismas comisiones sean consideradas». «Pero sí hemos abierto los ojos a Chile de que lo que se está aprobando para el borrador de la nueva Constitución, no ha sido fruto de un acuerdo amplio, ni mayoritario de nuestros convencionales.

En el fondo nuestro sector Vamos por Chile no ha sido considerado dentro del Pleno y se está obstruyendo a un sector de la ciudadanía chilena», sostuvo Rivera. Por su parte, el convencional Cristián Monckeberg (RN) manifestó que «yo creo que nosotros hicimos la pega desde el día uno, eso significa que llegamos con ánimo de dialogar, unos más optimistas, otros menos, hemos estado en todas las comisiones, hemos presentado indicaciones, hemos intervenido en el debate, hemos aprobado normas y hemos rechazado otras. Por lo tanto, creo que nosotros cumplimos con un desafío que la ciudadanía nos entregó de representarlos en la Convención». Con ello, Monckeberg recordó que «en otros procesos constituyentes de otros países, la derecha en situaciones similares se ha parado y se ha ido y eso acá no se hizo. Yo creo que lo correspondía era estar y se hizo bien en ese sentido. Nuestro gran problema es que no tenemos votos para provocar acuerdos, no digo para bloquear, sino para provocar acuerdos. Y la izquierda, a mi juicio, cometió un error histórico de farrearse esta Convención e ir poniendo su mirada y su sola visión como si se tratara de un programa de Gobierno más que de una Constitución que dura por años».

Consultado por si hubo un bloqueo hacia ellos, el convencional consideró que «en una primera etapa sí, se nos decía que había que dialogar, que conversemos, pero llegado el minuto de las decisiones se produjo un bloqueo bien importante de normas, de propuestas que en la medida que ha ido pasando el tiempo ha habido una mayor apertura. Yo creo que la apertura no es por convicción, sino porque como está bastante mal evaluado el trabajo de la Convención y lamentablemente la gente está decepcionada, para tratar de moderar el discurso y el debate, nos han ido abriendo espacio y aprobando algunas cositas» Trabajo interno El trabajo de los convencionales de Vamos por Chile también ha estado en la mira en términos de su coordinación, pues «Los 37» se agruparon en cinco colectivos.

Se trata de Chile Libre; Un Chile Unido y Unidos por Chile, ligados a la UDI y Republicanos; el colectivo RN-Evópoli y de este último se desprendió finalmente otro llamado Somos Región. «Aquí no hay un regimiento y es absolutamente normal que la derecha, y también ocurre en la izquierda, tengamos ideas distintas respecto de ciertas materias. Partimos con un colectivo y eso fue engañoso, porque pretender que estén todos en un mismo grupo pensando lo mismo no es real y al poco andar ocurrió lo que todos pensamos, que dos o tres grupos nos aglutinen. Evidentemente actuamos coordinados, no estamos peleados ni con problemas, pero sí con matices y distintas miradas de ciertas normas, eso es evidente», sentenció el convencional Monckeberg.

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